LA EDUCACIÓN EN EL CANTO DE LA MONEDA

Actualizado: 8 de may de 2020

Les comparto la primera de 4 partes de un ensayo en defensa de la educación de calidad y con valor humano. Espero que les sea de utilidad.


PRIMERA PARTE - Educar nutre el espíritu humano.


El mundo tal y como lo conocemos ha cambiado, lo hizo de forma más profunda de lo que pudiera aparentar a simple vista y sus efectos se harán notar por años en la vida diaria. La crisis de salud extiende sus ramas hacia todas direcciones y ha creado dificultades en los múltiples ámbitos de la actividad humana, entre ellos y como uno de sus más importantes pilares, la educación.


Hoy más que nunca México y el mundo necesitan verdadera educación, en todos los sentidos y en el más amplio, fundamental y profundo sentido de la palabra. Educar desde su etimología surge del noble acto de guiar, conducir, llevar al estudiante hacia una meta por un camino seguro y confiable; asimismo, educar es a la par, dentro de su origen: criar, nutrir, desarrollar, alentar y fortalecer el espíritu. El ser humano tiene una maravillosa capacidad de aprender, desarrollarse y crecer, está en su naturaleza, lo hace con, sin y a pesar del sistema, los medios o alguien al frente; pero para alcanzar su máximo potencial, para aprender a hacer, a ser y a conocer, requiere de la mano de un profesor, un docente, un educador que sea luz y oriente su senda, sobre todo cuando ese camino se vuelve obscuro entre crisis, pandemias, distanciamientos y un mar tan grande de información, en el cual perderse, resulta sencillamente aterrador.


La moneda del mundo globalizado e interconectado que caracteriza a nuestra sociedad actual siempre ha tenido dos caras: la cara más brillante, visible y publicitada nos provee de cultura, trabajo colaborativo, inigualables avances tecnológicos al alcance de todos, fuentes inagotables de datos, entretenimiento, comunicación, socialización, economía, unidad y entendimiento. Su cara oculta es otra jugada, la información es sobreabundante y de fácil manipulación por miles de fuentes, el trabajo colaborativo favorece a los que más tienen y vanagloria a los que están en la cima, el entretenimiento carece cada vez más de verdadero contenido, la cultura se diluye en una mezcla amorfa donde las manifestaciones de originalidad son acalladas en favor de la igualdad y lo políticamente correcto; la socialización es líquida y volátil, la economía es hilo de unos en cabeza de todos.


Ambas caras están ahí, son reales y evidentes a quien las mira con atención, los optimistas dirán que somos la sociedad del conocimiento, futurista e interconectada, los pesimistas contrarrestarán con que somos la sociedad del consumo, capitalista y deshumanizada, sin embargo, un guía, un docente, deberá ponerse al canto de la moneda y llevar a sus estudiantes a comprender que somos una sociedad, tal cual, con virtudes y defectos. Debemos por principio analizar ambas caras críticamente, desde una base imparcial, con un sustento de conocimiento, habilidades y actitudes positivas, siempre con los principios morales en perspectiva del apoyo al prójimo y crecimiento mutuo, con respeto por la vida humana y sus diferentes facetas sociales.


El canto de la moneda es lo que nos preocupa a los docentes hoy en día, la verdadera educación. El ver ambas caras en perspectiva crítica no es tarea fácil, menos cuando una pandemia de esta magnitud nos tomó por sorpresa e indudablemente poco preparados para afrontarla a la distancia. Me considero uno de los más grandes defensores de las tecnologías de la información y la comunicación en la educación, son herramientas de potencial inimaginable, pues la creatividad y el acceso a ellas son los únicos límites para el docente. Una fuente potencialmente sin límites de conocimientos se abre ofertando sus múltiples posibilidades. Sin duda son la panacea de cualquier guía, encaminador y proveedor de conocimiento, resuelven una gran necesidad, pero tienen al tiempo una gran limitante.


Dr. Emmanuel Avitia Muñoz

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